• En la imagen aparece el secretario general de la Corporación Municipal, Patricio Bacho, junto a los autores del texto, en la Feria del Libro de La Serena del verano de 2017.
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El Día
“Entre Duendes y Churrascas”, que recientemente fue dado a conocer en el Colegio Almirante Latorre, es el fruto de un trabajo con diversas escuelas de La Serena para preservar el patrimonio inmaterial.

Seguramente usted ha escuchado varias historias del campo chileno. En muchas de ellas se repiten relatos fantásticos con duendes o brujos, que se van transmitiendo de generación en generación. Pero un proyecto quiso recoger aquellos testimonios que escucharon a veces las abuelas de las abuelas que hoy viven en los pueblos de la zona rural. Se trata del texto “Entre Duendes y Churrascas. Rescate de mitos y leyendas de las zonas rurales de La Serena”, presentado este año en la Feria del Libro. 

Este es el resultado del Proyecto de Investigación de Mitos y Leyendas, desarrollado por un equipo de profesionales originado desde la Unidad de Innovación y Gestión, de la Corporación Municipal Gabriel González Videla de La Serena. Fue financiado por el Consejo Nacional de la Cultura y las Artes (CNCA), Región de Coquimbo, teniendo como foco de estudio las 8 escuelas multigrado, también conocidas como unidocentes. Así se trabajó en Almirante Latorre, El Chacay, El Romeral, La Estrella, La Laja, Los Corrales, Pelícana y Punta de Teatinos.

PRESENTACIÓN.- Hace pocos días, la publicación fue dada a conocer en el Colegio Almirante Latorre, en una actividad en la que participaron profesores, estudiantes, vecinos e invitados especiales, entre los cuales estaban los cuatro autores de la publicación. Ellos son: La profesora Lucía Bolados y el antropólogo Sebastián Toledo, ambos de la Corporación Municipal; junto con el periodista Gabriel Canihuante y el sociólogo Samuel Hernández, profesionales externos. Además, el texto incluye dibujos realizados por los niños, que se relacionan con los relatos.

“Es un aporte al rescate de una de nuestras tradiciones más antiguas como lo es la tradición oral. Es nuestro compromiso como lineamiento del eje patrimonial que ha considerado nuestro alcalde Roberto Jacob”, manifestó el secretario general de la Corporación Municipal, Patricio Bacho. En tanto, la profesora Lucía Bolados comentó que “teníamos el compromiso de presentar este libro en uno de los colegios que participaron de este proyecto de investigación, que fue financiado por el Fondo Nacional del Libro y la Lectura, y hoy hemos cumplido”.

El libro en cuestión se compone de dos partes. Por un lado, contiene un detallado informe de la investigación llevada a cabo sobre la presencia de mitos y leyendas en las ocho escuelas unidocentes de la comuna. Entre los resultados de la investigación se presenta una sistematización de mitos y leyendas que fueron recogidos en el contacto directo con los estudiantes, sus profesores y vecinos de las 8 localidades. 

La otra parte de la publicación consiste en 24 relatos basados en estos mitos y leyendas, entre los cuales hay varios que se refieren a los duendes, otros al diablo en sus diversas representaciones populares y a otras figuras del imaginario social, como los entierros, las penaduras, relatos específicos como el Culebrón, los Porotitos, así como historias relacionadas con eventos climáticos como la sequía y las nevazones.

La directora regional del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes, Daniela Serani, destacó que “trabajos como este permiten salvaguardar procesos identitarios que nos ayudan a reincorporar imaginarios posibles, sobre todo en nuestros niños y niñas”. Cabe consignar que el libro se encuentra disponible en las 8 escuelas unidocentes de La Serena y en todas las bibliotecas de los colegios de la Corporación Municipal. Además, en todas las bibliotecas públicas de la región.

LAS PENADURAS.- Dentro de los relatos, hay uno que transcurre en la localidad de Quitana, en Almirante Latorre, con “penaduras” de mineros. “En la mina Juana, por ejemplo, cuando uno entraba, al ratito se sentía ruido, pero no era uno, eran más de veinte que se sentían allí trabajando. Pero no se veía a nadie”. Y también se explica el posible origen de aquello en un derrumbe, con 24 mineros fallecidos. “Los más viejos explican que cuando una mina es buena, pasa que el cerro se asienta, se cae, como cuidando el oro, para que nadie lo saque”.

Otra historia es la de la piedra El Ánima, roca ubicada en el pueblo de El Romeral. “Mucha gente llega hasta ese lugar para prender velas y pedir algo o bien para agradecer el favor concedido. Dicen que ahí se mató alguien, que ahí murió alguien y ese alguien le dejó un don a esa piedra, le tienen como una virtud, según dicen los vecinos”. La piedra está de camino a El Mulato, donde existió una estancia de esclavos.

En este mismo sector, transcurre la historia de una niña que jugaba con “amigos secretos”, que eran duendes, quienes incluso la acompañaban siempre hasta las cercanías de su escuela. “Jugó con ellos hasta los 10 años. A esa edad, según le contó después a su papá, empezó a levantarse de noche y, con mucho tino, se las arreglaba para salir de la casa de alguna forma. Salía al patio, donde había un sauce y ahí se juntaba a jugar con sus amigos, sobre todo en las noches de luna”.

Un testimonio interesante igual es el de un criancero de La Estrella, don Aliro. “Yo he sentido a la llorona, he sentido a otro que le llaman la cuca-mula aquí también. Se siente en el aire, uno no los ve. Es un pájaro que va volando y va relinchando. Uno define este tipo de cosas porque las siente, sabe cómo relincha o rebuzna un burro o un mular. Es igual, nada más que éste va volando”. Las apariciones de la llorona son más frecuentes después de la medianoche.

EL CULEBRÓN.- Dentro de las páginas del libro se recoge la historia de una apoderada de la escuela de Punta de Teatinos, en torno al culebrón de Laguna Saladita, nombre que recibe un humedal cercano. Contó que cuando una tía de ella era chica vio en el medio de la laguna un animal con forma de culebra. “Era como una culebra, pero muy grande y con un mechón en la cabeza, dicen que vivía en un canal”.  Un día se organizaron varios hombres para ir y darle muerte al culebrón. “De pronto, se abrió la neblina y surgió ante ellos el monstruo, que según los relatos posteriores debía medir unos 4 o 5 metros de largo”. Le arrojaron lazos, lo arrastraron hasta la orilla y lo atacaron con herramientas. Herido de muerte y ensangrentado, se soltó y volvió a sumergirse en las aguas. 

 

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