Hay amplias diferencias culturales entre Chile y los Estados Unidos que son notorias para cualquier norteamericano residente acá por muchos años. En inglés hay un famoso dicho que perfectamente describe una de las diferencias más evidentes: decimos sobre el típico chileno que “he wants to have his cake and eat it, too” (él quiere conservar su pastel y comérselo también). Otra expresión similar es “he wants it both ways” (que puede ser el equivalente a “él quiere pan y pedazos”).

     Cada vez que comienza un nuevo año académico, los comentarios y actitudes de muchos de mis alumnos del 4° y 5° año de ingeniería comercial revelan esta condición. Lloran y reclaman sobre la “dificultad del curso” y tanta lectura—tal vez 300 páginas en inglés y castellano. Escucho muchas excusas por incumplimiento de tareas, hasta responsabilizar a la facultad por ofrecer cursos light en años previos. “No me engrupas” es mi respuesta favorita. Lejos der ser difícil, el rigor de mi curso es vergonzoso comparado con los avanzados de economía del hemisferio norte. 

     Como cualquier chileno, mis alumnos quieren ser respetados por su trabajo y desean que su título sea valioso en el mercado (“conservar su pastel”), paradójicamente, sin trabajar fuertemente para merecer el respeto (“y comérselo también”). La formación cultural alaba la virtud de obtener honor, privilegio, estatus, dinero y poder sin sacrificarse tanto. Por esta razón, todos aplauden también la “virtud” de ser tramposo, lo cual es considerado una vergüenza más allá del trópico de cáncer. A menudo están asombrados al saber que el valor en el mercado de su título es mucho menor que el de la Católica o la Chile. Piensan que otros deberían trabajar duramente para enaltecer la reputación académica de su universidad, no ellos; y sus madres concuerdan. Ellas me aplauden por ser “fregado”, generalmente, hasta que los estándares afectan a su hijo. Debería ser más fácil para él y más difícil para otros. 

     No se puede engañar al mercado, donde eficiencia, productividad, diligencia y altas capacidades son loables. A largo plazo, ser tramposo, flojo, lerdo y mediocre, pasa la cuenta, o “comes back to bite you in the butt” (“vuelve a morderte en el poto”), haciendo alusión a un animal que no fue bien domado. Chile no puede ser realmente grande sin corregir estos graves defectos; definitivamente no puede conservar el pastel de grandeza si sus fallas están constantemente comiéndoselo. Quizás la manera más segura de evitar que las plagas se coman el pastel es importar inmigrantes de naciones norteñas que vienen sin apetito devastador.

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