Chile es fantástico porque tiene una amplia oferta de casas y departamentos. Una de las cosas de mayor interés es la oferta medio cuica en sectores como La Reina (no Alta) en Santiago y Gómez Carreño en Viña del Mar. Hay algunas partes que alcanzan a calificarse como pitucas, especialmente donde hay mucha construcción nueva. El resto es mayormente escuálido, llegando a clases C2 y C3, pero ciertamente no la peor edificación del área metropolitana. Es bastante interesante ver las diferencias en precios por metro cuadrado entre estos sectores y sectores adyacentes ABC1 como Las Condes o Reñaca, donde un mismo espacio en nuevos edificios o casas se valora tres veces más alto por calidades similares.
     No son solamente temas de limpieza o seguridad los que generan precios diferentes. Tampoco es conveniencia, porque sectores C2 y C3 tiene cada vez mejores malls, tiendas e hipermercados. El chileno también valoriza (1) los vecinos, (2) la cercanía a colegios buenos que asegura buenas relaciones para sus hijos y (3) la imagen—que puede ser considerado irracional si fuera la única razón por la que decide pagar tan caro. Es decir, hay un conjunto de beneficios que genera el valor.
     Concluimos que el chileno, especialmente el cuico, está dispuesto a pagar mucho por su estatus, imagen y elementos que dan ventajas a sus hijos. Pero con el tiempo este fenómeno irá cambiando, a medida que los sectores de término medio se transformen en sectores más prósperos y con mejor infraestructura. En este sentido, valdría la pena comprar bienes raíces en ellos, arrendarlos (rendimiento actual fácilmente puede ser 8% a 10% anual) y esperar que suban los valores. Obviamente, esta estrategia depende de que en la Izquierda elijan no destruir la economía, pero eso da para otra carta. Mientras tanto, los sabios deberían ahora considerar añadir a sus portafolios algunas propiedades vecinas a los sectores ABC1.

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