Muchas personas creen erróneamente que los mejores momentos de la historia son aquellos de grandes conquistas, cuando en realidad los mejores momentos de la historia son tiempos en que los hombres son más libres y la libertad de intervención del Estado, es mayor. Valparaíso es probablemente la ciudad más histórica de Chile. En 1544, los conquistadores españoles declararon que era “el puerto de Santiago”, y en 1820 (justo después de la independencia de Chile) fue designado un “puerto internacional abierto” (bajo la ley de libre comercio de 1811, que también liberó a los puertos de Coquimbo, Talcahuano y Valdivia), respaldado por la aduana recién reubicada en Valpo. Sí, ¡el libre mercado funciona de maravilla!

Posteriormente, se convirtió en el puerto del Pacífico más importante en el mundo durante el resto del Siglo XIX y la primeras décadas del Siglo XX (hasta el Canal de Panamá fue construido), con una rica historia de dinámico comercio. En 1870, la ciudad fue conocida como “La Perla del Pacífico”, justo a mediados del exitoso periodo chileno de banca libre (1862-1879), es decir sin banco central, con emisión de billetes de bancos particulares. Si Ud. piensa que la historia de la libertad se limita a las tradiciones británicas y estadounidenses, está equivocado. Chile fue el campeón de la libertad y las ideas liberales clásicas de América Latina y Valparaíso, el Hong Kong de su época. La primera bolsa de valores de Chile se inauguró en 1850 y en 1827 se fundó el diario más antiguo de lengua castellana.

Más maravilloso aún que esta historia, es el hecho que Valparaíso puede recuperar nuevamente su glorioso pasado. Conocemos la ruta: plena libertad económica, con pocas regulaciones y ningún impuesto en comercio portuario. Muchos chilenos se preocupan innecesariamente por desigualdad de ingresos y una calidad de vida sub estándar, cuando se puede ver la solución en las páginas de su propia historia. Inmigración de recursos e inteligencia extranjera, más y mejores trabajos y comercio es el resultado automático de una política de libertad sin centralización ni control desde la capital. ¡Déjenlo libre como Hong Kong, físicamente pegado a China intervencionista, pero independiente en sus asuntos! Es la clave para resucitar su prosperidad.

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