• En el lugar donde tuvo lugar el accidente que cobró la vida de Gabriela todavía está la animita que se emplazó en su honor, pero cada vez más descuidada ya que su familia se trasladó a vivir a otro lugar.
  • Cuando ocurrió el episodio el 3 de enero, la comunidad entera se vio consternada.
  • En la imagen, una de las fotografías más recientes de Gabriela que nos envió su familia. En ella se ve feliz, tal como era, y en sus brazos su perrita Pitty, una de sus dos mascotas a las que había recogido de la calle.
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1 y 2: El Día, 3: Cedida
Pese a que las autoridades comprometieron la implementación de un semáforo en la intersección de Arauco con Las Parcelas (Villa La Florida), donde un camión arrolló a la menor de 13 años que se encontraba en la vereda, existe desconfianza, ya que los vecinos no ven avances. En un recorrido por el sector, hablamos con conocidos de la adolescente y también con familiares, quienes detallan las horas previas al deceso de la niña amante de los animales y de la vida.

La tarde se apagó de la manera más brutal el 3 de enero recién pasado. Eran aproximadamente las 19:00 horas y en la intersección de Arauco con Las Parcelas, en La Florida, un fatal accidente le quitó la vida a la joven Gabriela González, de 13 años, quien se encontraba junto a su mejor amiga y vecina, Javiera, paseando una mascota.

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Todo se conjugó para el amargo desenlace. Un camión que perdió el control, una vía “mal diseñada”, y las dos menores en el lugar menos indicado, y en el peor momento.

“Mi hija era una amante de los animales sobre todo los callejeros, es por esto y en honor a ella que queremos participar en alguna agrupación o formar nuestra agrupación para ayudarlos”, Loreto, madre de la menor

Pese a que ambas estaban en la vereda, aparentemente a salvo, la mala maniobra del chofer del vehículo pesado, quien al esquivar a otros transeúntes no pudo retomar la vía, provocó que fuera directo al banco de madera donde estaba sentada “la Gaby”, allí, en esa esquina donde hoy, a poco más de un mes de la tragedia, sólo queda el lúgubre recuerdo de algo “que no debió pasar”, y una pequeña animita que todavía yace en pie, aunque los trabajos que se realizan en el sector probablemente obliguen su retiro.

COMPROMISOS, DESCONSUELO QUE NO TERMINA

Tras el accidente, todo se volcó en aquella peligrosa intersección. Las autoridades, tanto de gobierno como municipales, admitieron el problema que se generaba debido a la irresponsabilidad en la conducción de los automovilistas y la falta de medidas para mitigar riesgos, como lomos de toro, señalética en general y, sobre todo, un semáforo.

“Siempre atropellan a perritos, pero lo que pasó con la niña fue demasiado fuerte. Hasta ahora yo no veo que se hayan hecho mejoras aunque hubo una reunión con los vecinos. Pienso que ya se olvidaron, como siempre”, Lizet Castro, vecina del sector

Se anunciaron soluciones, y luego de la visita de concejales, y una reunión entre el alcalde de La Serena Roberto Jacob y la Intendenta Lucía Pinto, el semáforo quedó comprometido y debiese estar operativo antes del masivo ingreso a clases de los escolares, los primeros días de marzo.

Los vecinos están a la espera de que los plazos se cumplan. Desconfían, ya que aseguran “recién ahora vienen a hacer algo, siendo que nosotros venimos reclamando desde hace harto tiempo el riesgo que hay en este cruce”, indicó María Cisternas, habitante del sector al que acudimos durante la semana para palpar en terreno el sentir de la gente que se movilizó para ser escuchada y que no quieren que tragedias como la ocurrida con la pequeña Gabriela se repitan.

EL FATÍDICO DÍA

Nadie puede borrar de su memoria aquel jueves de enero, cuando la tarde se apagó junto a la vida de Gabriela. Pocos habían presenciado un hecho tan escalofriante y, sobre todo, “evitable” por lo que aún mantienen la impotencia.

En el condominio Altos de La Florida, donde vivía hace 8 años la adolescente de 13 años, junto a sus padres y su hermano menor de 6, todavía reina el dolor. De hecho, muchos de los vecinos más próximos a la familia prefieren no referirse a la situación, por el simple hecho de que “todavía les duele”.

70 millones de pesos, cuesta aproximadamente la implementación de un semáforo en el sector. Dineros que ya estarían comprometidos

Y es que el grupo familiar era muy valorado. Todos coinciden en que su comportamiento era ejemplar, “educados. No se metían con nadie. La señora siempre pasaba con la pequeña Gabriela a comprar y se les veía conversando y riendo. Nunca dejaron de saludar de manera muy cortés”, asegura el conserje del condominio, José, quien califica lo acontecido como algo “surreal. Algo incomprensible, que quebró rotundamente la rutina de la gente de acá”, relata.

Al ingresar al conjunto habitacional, no cuesta mucho dar con la casa de Gabriela. Los papeles de diario cubriendo los ventanales dan cuenta que la vivienda se encuentra deshabitada y así lo corrobora Alejandrina Ocayo, quien tiene su hogar justo en frente. “Se fueron hace como dos semanas. Me imagino que debe haber sido muy difícil pasar todos los días por el lugar del atropello, y permanecer en la casa en la  que estaban acostumbrados a estar con ella (Gabriela)”, comenta Ocayo, quien recuerda con exactitud el fatídico jueves.

Gabriela y su amiga Javiera, inseparables desde muy niñas, siendo incluso compañeras de curso en el Gerónimo Rendic, se juntaron a eso de las 18:00 horas en la plaza del condominio. Querían ir a pasear al perro de Javiera, como siempre lo hacían, pero esta vez sería distinto. No estarían dentro del lugar, sino que saldrían a la calle, lo que a la larga sería la peor decisión.

Según cuenta Alejandrina, sólo una hora después de que las pequeñas salieran, apareció un hombre de contextura gruesa, que no vivía en el condominio, gritando desesperado. “¡Hay una niña fallecida!, ¡hay una niña fallecida!”, gritaba el sujeto, describiendo que se encontraba junto a otra menor y un perro. En ese momento, supieron que la víctima podría ser Gabriela, lo que corroboraron más tarde. “No lo podía creer, si hace una hora yo había hablado con ella”, dice la vecina, con una evidente angustia.

GABRIELA, LA AMANTE DE LOS ANIMALES

Tenía toda una vida por delante y había una característica que resaltaba por sobre todas. Gabriela era amante de los animales, particularmente de los perros. Así lo cuenta su tía, María. “Daba todo por los perritos, y decía que cuando grande iba a adoptar a todos los perros del mundo”, relata.

La adolescente siempre quiso pertenecer a alguna agrupación de defensa animal, y aquello estaba en sus planes para estas vacaciones que pasaba tras un agotador año en el Colegio Gerónimo Rendic de La Serena, donde había estado ausente durante el primer semestre, por motivos económicos, pero reincorporándose en el segundo periodo del año gracias el esfuerzo de sus padres, pasando a octavo básico.

Su tía asegura que el impacto para la familia tras la pérdida es indescriptible, y que ni siquiera el paso de este mes ha podido mitigar el dolor. Incluso han requerido apoyo psicológico para sobrellevar la pena más grande de sus vidas. De hecho, hasta ahora los más cercanos no han querido hablar con ningún medio de comunicación, y han preferido retirarse vivir el duelo lejos de lo mediático.

“SIN TOCAR LA ANIMITA”

Los días han pasado, y la vida ha seguido su rumbo. En el lugar donde el camión arrolló a la pequeña Gabriela, hoy se realizan trabajos por parte de una inmobiliaria, tendientes a mejorar el diseño de la intersección y el tránsito de vehículos.

Hugo Barraza es uno de los que hoy realiza labores en el sector del accidente y relata que las modificaciones en la vía no tienen que ver con el atropello, ya que debían haber comenzado justo el viernes 4 de enero, un día después de que el camión descontrolado le quitara la vida a Gabriela, pero tuvieron que retrasarlas, precisamente por este episodio. “Son cosas del destino. Quizás si nosotros hubiésemos empezado un día antes, las niñas no habrían venido para acá y nada de esto hubiese ocurrido”, reflexiona el trabajador.

La animita que fue emplazada en honor a “la Gaby” sigue allí. Pese a que con la partida de la familia a otro sector, no se mantiene como al principio, Barraza asegura que la protegerá hasta el final, aunque la propia familia les habría dicho que la retiraran ya que ellos no son partidarios de levantar un memorial en un lugar que pretenden olvidar. “Son distintos tipos de creencias, para mí estas cosas se respetan y no podemos llegar y sacarla. Intentaremos no interferir con ella el tiempo que más podamos”, dijo don Hugo, mientras mira lo que va quedando de aquel símbolo recordatorio que para él, no pierde significado.

LLAMADO A AGILIZAR LAS SOLUCIONES

Desde el mismo día del accidente que la comunidad se manifestó y tuvieron eco en la autoridad. Sin embargo, pese a los compromisos, existe incertidumbre respecto al anhelado semáforo y la sensación general es que después de lo que sucedió, el fervor ya pasó y no se ha realizado un trabajo para minimizar eventuales riesgos.

Dominga Lafuente, habitante del sector, asegura que la comunidad todavía está consternada. “Le podría haber pasado a cualquiera”, indica, y agrega que, “esto parece una carretera, porque los autos sobrepasan las velocidades permitidas. Sin dudas”.

Lilian es otra vecina. Trabaja en la panadería y pastelería Pompadour de calle Las Parcelas. Se encontraba a metros del lugar cuando ocurrió el fatídico episodio. Ella no cree en las promesas y ve como algo inminente que se produzca otra desgracia. “Los camiones siguen corriendo a toda velocidad, sin respetar nada y eso preocupa, porque una tiende a pensar que después de lo que pasó iban a tomar conciencia, pero no”, cuestiona.

En el mismo sentido, Lizet Castro, asegura que siempre ha transitado con miedo por el lugar, y ahora, mucho más. “Siempre atropellan a perritos, pero lo que pasó con la niña fue demasiado fuerte. Hasta ahora yo no veo que se hayan hecho mejoras aunque hubo una reunión con los vecinos. Pienso que ya se olvidaron, como siempre”, asevera la joven, quien dice haber visto a Gabriela en un par de ocasiones, la mayoría de las veces con su madre, riendo, de compras. O con su amiga inseparable, la Javi, probablemente hablando de cómo ayudar a los perritos que deambulan por el sector, haciendo planes para el futuro, ese futuro que el destino y la vida quiso que nunca llegara.

SUS PADRES, VIVIENDO EL DUELO EN PAZ

El padre, la madre y el hermano de “la Gaby”, ya no viven en el lugar. El dolor de permanecer allí era demasiado grande. Hasta ahora habían preferido no mantener contacto con ningún medio de comunicación, para “no reabrir la herida”. Sin embargo,  al conocer que trabajábamos en este reportaje, la madre, Loreto, se puso en contacto con nosotros y si bien en primera instancia prefirió no emitir declaraciones y omitir cualquier información, una vez que conoció el tenor de la nota periodística, se mostró favorable a que se contara la historia de su hija.

Reiteraron que fueron ellos quienes solicitaron el retiro de la animita, ya que sienten que sería mucho más significativo que se pueda plantar un árbol en el lugar. “Para nosotros sería más simbólico”, aseguran.

De igual forma, manifestaron que quieren seguir el legado de la pequeña, respecto a la labor que realizaba con los perros abandonados. “Mi hija era una amante de los animales sobre todo los callejeros, es por esto y en honor a ella queremos participar en alguna agrupación o formar nuestra agrupación para ayudarlos”, precisó la madre de la menor, Loreto, quien hizo el llamado a las agrupaciones que ya existen en la zona a que los contacten mediante nuestro medio y de esta forma, recordar y homenajear a su pequeña, cumpliendo su mayor deseo. 

LLAMADO A LA CALMA

No se le puede devolver la vida a la pequeña Gabriela, pero se pueden evitar nuevas tragedias. Bajo esa premisa fue que las autoridades comprometieron los recursos y soluciones para el sector. Pese a la desconfianza de la comunidad, desde el municipio ya implementaron un lomo de toro muy cerca de donde ocurrió el atropello, y, según el alcalde Roberto Jacob, tomarán todas las medidas necesarias que la comunidad exija para sentirse segura. “A mí me gustaría decirle a los vecinos que estén tranquilos. Yo entiendo que se vivió una situación traumática hace poco, pero quiero que confíen en que el trabajo se está haciendo. Comenzamos con el lomo de toro y pronto tendremos el semáforo funcionando”, precisó el edil.

Pero, ¿podrá estar funcionando antes de que comience el año escolar? Según el alcalde Jacob, todo depende de que el proyecto sea aceptado y los dineros puestos a disposición. “Estamos ejecutando todo de acuerdo a lo establecido por ley, pero yo te diría que es un hecho. La gente tiene que tener paciencia, porque hay trámites que cumplir”, aseveró.

Cabe señalar que la intendenta regional, Lucía Pinto, también apoya la iniciativa y comprometió los cerca de 70 millones de pesos que cuesta instalar el semáforo en el sector.

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