• A través de Diario El Día, en 1999, Mario Pardo informaba que se proyectaba un terremoto de magnitudes al 2020.
    A través de Diario El Día, en 1999, Mario Pardo informaba que se proyectaba un terremoto de magnitudes al 2020.
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Andrea Cantillanes
En 1999 Mario Pardo, actual subdirector del Centro Sismológico nacional, auguraba que la zona se vería enfrentada a un sismo de importantes características, lo que dice, se cumplió tal como lo esperaban. Asegura que se podría esperar que en 80 años se volviera a registrar un evento de estas magnitudes, aunque recalca que bajo ninguna circunstancia se puede predecir ni tampoco descartar que se presenten en cualquier momento

En 1997 y tras el terremoto de Punitaqui, expertos de la Universidad de Chile iniciaron un proyecto destinado a estudiar la sismicidad y la tectónica en la región de Coquimbo.

Éste sería financiado por el Fondecyt, con el apoyo del Instituto de Investigaciones de Francia (IRD) e involucraba la instalación temporal de 38 estaciones sismológicas. A eso se sumaban los datos arrojados por una tomografía, especie de fotografía en tres dimensiones de la tierra, que permitió detallar las características que hacen a esta área distinta al resto del país y que determinan su sismicidad.

Según consta en los archivos de prensa de la época, uno de los investigadores que participó de la iniciativa fue Mario Pardo, actual subdirector del Centro Sismológico Nacional. En esa oportunidad el especialista indicaba que si bien bajo ninguna circunstancia se podía prever un terremoto, sí en base a los análisis se podía estimar un periodo de ocurrencia. En esta línea y de acuerdo a los antecedentes que manejaban en ese entonces, adelantaba que para el año 2020 se esperaría un sismo de características importantes en la zona.

“Exactamente es lo que esperábamos (el 2015), tiene el mismo tamaño, calza exacto, casi igual que el de 1943”. Mario Pardo, subdirector del Centro Sismológico Nacional

“Según la historia, ocurren grandes movimientos sísmicos cada 80 años”, argumentaba en ese momento y agregaba que “el próximo gran movimiento estadísticamente debiera originarse aproximadamente el 2020, pero hay que dejar bien establecido que puede ocurrir uno en cualquier momento”, puntualizaba.

Veinte años después, la pregunta que cabe hacerse es si se cumplieron estos pronósticos o si el evento ocurrido en el 2015 correspondería al que se esperaba en ese entonces.

Al respecto, Mario Pardo es enfático en señalar que lo ocurrido hace dos años con epicentro en Illapel “exactamente es lo que esperábamos, tiene el mismo tamaño, calza exacto, casi igual que el de 1943. Ahora, lo esperábamos dentro de este periodo, no hay ninguna cosa mágica en eso, no es una predicción, es como decir que va a temblar en Chile más o menos con tal frecuencia”.

El investigador recalca que no podían entregar una fecha específica. “No podemos precisar la fecha de ocurrencia con exactitud, solamente lo podemos precisar dentro de un rango de décadas, tal como hablábamos del norte de Chile, que esperábamos un gran terremoto, desde 1980 que estamos hablando y el 2014 ocurrió un pedacito, todavía quedan 2 pedacitos más que debieran ocurrir. En el mismo sentido era el análisis que hicimos para ese proyecto y los artículos posteriores que salieron, en que sí se esperaba en un futuro cercano la ocurrencia del terremoto que al menos repetiría parte de lo de 1943. Se produjo lo que se esperaba, no es ninguna novedad”, especifica.

A través de Diario El Día, en 1999, Mario Pardo informaba que se proyectaba un terremoto de magnitudes para 2020. Foto: Archivo El Día

 

CARACTERÍSTICAS ÚNICAS

A la postre los resultados de este análisis, el primero en su tipo que se efectuaba en la zona, fueron fundamentales para entender la sismicidad y la estructura tectónica que existe en la zona.

Uno de los grandes avances es que se pudo determinar que la región es el único lugar en todo Chile donde la geometría de la placa de Nazca se horizontaliza. “Eso significa que se pega casi a la corteza continental y eso hace que primero desaparezcan los volcanes en la zona, no hay volcanismo activo desde hace un par de millones de años. El empuje que le da la placa al subir genera alzamiento del continente y la erosión produce que desaparezca la depresión central”, explica Pardo.

Este ascenso del continente y la erosión posterior, además deja expuestos minerales que han sido formados a mayor profundidad “y en la zona por ejemplo encontramos fierro muy cercano a la costa”. Esto explicaría, por tanto, que la mineralogía que hay en la comuna de La Higuera es diferente al norte y al sur y que en la alta cordillera hay más presencia de oro y plata.

En materia de sismicidad, Mario Pardo detalla que se efectuó una tomografía para medir las velocidades de las ondas sísmicas, las que a esa fecha indicaban anomalías en velocidad en las zona de Punitaqui “y frente a las costas entre Los Vilos y Ovalle, que es donde se ha nucleado el terremoto del 2015 posteriormente”.

OVALLE, LA SEGUNDA CIUDAD MÁS SÍSMICA

En diciembre de 2016 el Centro Sismológico Nacional dio a conocer un estudio sobre las ciudades más sísmicas del país, en el cual la capital limarina ocupaba el segundo lugar en este listado, con más de 393 sismos durante el 2016, superado solo por Calama.

Respecto a si efectivamente podría ser etiquetada como una de las zonas con mayores movimientos telúricos del país, Mario Pardo señala que la información tiene que ver principalmente con periodo de análisis.

393

sismos se registraban al 2016 en Ovalle, lo que la llevó a ser considerada la segunda con mayores movimientos en Chile, tras Calama.

“Eso fue debido al terremoto de Punitaqui, depende del periodo de tiempo, son replicas, pero van a haber periodos de calma sísmica en que no pasa nada”.

Señala que en efecto en esa oportunidad llamaban la atención la cantidad de sismos registrados en Ovalle, los que comparados con la zona central en la cordillera, donde se dan del orden de 80 sismos diarios, eran muy superiores, casi un tercio más. “Pero no es válido hacer comparaciones de número de sismos si no hablo del periodo de tiempo, puede ser circunstancial”, precisa.

RÉPLICAS DE 2015 SE MANTIENEN, PERO AMINORAN

En cuanto al evento de 8,4 grados que se registró el 2015, manifiesta que todavía existe ocurrencia de réplicas “pero ya han decrecido muchísimo en el tiempo, tanto en frecuencia como en tamaño y debería seguir la tendencia”.

Sobre cuánto tiempo más podríamos esperarlas, indicó que “ya no son tan frecuentes y esporádicamente podríamos tener alguna replica que sea sensible por la población sin ningún problema, por bastante tiempo más.”

LAS SIMILITUDES ENTRE PUNITAQUI Y MÉXICO

El pasado 7 de septiembre se registró un destructivo terremoto en Oaxaca, Mexico, de 8,1 grados Richter. Con posterioridad se volvió a producir otro fuerte movimiento sísmico, esta vez con epicentro en Puebla, de 7,1 grados.

Diversos especialistas han comparado estos eventos con el ocurrido en Punitaqui en 1997, debido a su nivel de destrucción. En este sentido Mario Pardo señala que efectivamente existen importantes semejanzas. Exactamente, si pudiéramos hacer una analogía, podríamos decir que tienen similitudes. El de Punitaqui lo estudiamos también muy bien e hicimos un artículo sobre el potencial de daño que genera este tipo de terremotos, que es mayor que los de subducción”.

En 1997, agrega, entre junio o julio ocurrieron una serie de sismos de subducción frente a la Serena, Coquimbo. “Eran sismos con sus réplicas que prácticamente no generaban daño en Coquimbo ni La Serena, y eran más o menos a la misma distancia que el terremoto de Punitaqui, que ocurrió a 60 kilómetros de profundidad”.

En este sentido, agrega que “los datos instrumentales nuestros indicaron el terremoto de Punitaqui fue por un movimiento intraplacas, dentro de las placa de nazca, no por contacto entre nazca y Sudamérica, lo que genera terremotos como este, que tienen un mayor contenido en alta frecuencia, lo que genera mayor daño en estructuras más rígidas”, explica.

Esto fue lo mismo que ocurrió en México, sostiene. “Los dos terremotos de México fueron equivalentes al de Punitaqui en su génesis, también se rompe la placa oceánica, que en ese caso es bajo Norteamérica, y da origen tanto al terremoto de Oaxaca, que finalmente es un 8,1 y luego el otro cerca de ciudad de México, bajo Puebla y Morelos, de 7,1. Los dos generaron daños justamente por esta característica, porque tienen más alta frecuencia en su energía en el movimiento, vibran más rápido y se dañan las estructuras más rígidas, las menos flexibles”.

Se estima que el terremoto de Punitaqui tuvo un alto nivel de destrucción, similar al producido hace algunas semanas en México, lo que provoca daños en infraestructuras de adobe como la antigua iglesia de Monte Patria. Foto: Archivo El Día

 

QUÉ ES LO QUE SE ESPERA PARA EL FUTURO

Respecto de lo que podríamos esperar para la región de Coquimbo en los próximos años y cuándo se podría volver a producir un sismo de proporciones como el que se generó el 2015, Mario Pardo indica que de acuerdo a las estadísticas y a la historia que manejan “yo esperaría de nuevo otros 80 años para volver a tener algo parecido al de 2015 o al 1943”.

Pero eso, especifica, no descarta que exista un mega terremoto en el intertanto. “Estos son sismos de magnitud 8 y esos se repiten cada 100 años más o menos en la misma zona, con un desfase de 40 años más o menos, por lo que podría ser entre 70 y 140 años para tener la repetición”.

“Yo esperaría de nuevo otros 80 años para volver a tener algo parecido al de 2015 o al 1943”, Mario Pardo, subdirector del Centro Sismológico Nacional

Sin embargo, plantea que “hay otros ciclos de terremotos más grandes que hemos observado en los últimos años que corresponden a megaterremotos, sismos de magnitud del orden de 9 grados y esos tiene una regularidad del orden de 200 a 400 años, que son como los de 1960 en Valdivia o el 2010. Cuando ocurrirá el próximo, no sabemos. Si ocurrió el 2010 deberíamos esperar mucho tiempo más para que ocurriera un mega terremoto, pero eso no impide que en el intertanto vengan terremotos magnitud 7, 8 sin problemas”, precisa.

EL ESPERADO TERREMOTO EN EL NORTE

Mucho se ha hablado de que para la zona norte de nuestro país se espera la ocurrencia de un gran terremoto. Al respecto, el subdirector del Centro Sismológico indica que efectivamente existe esa proyección, pero que no se puede especificar cuándo realmente se presentará.

“En general todo Chile está expuesto a terremotos en cualquier momento. Es un proceso que es continuo y mientras siga por los próximos millones de años tenemos que seguir esperando sismicidad en todo nuestro país”, puntualizó.

El terremoto y posterior tsunami era precisamente lo que preveían en ese momento, dice Pardo. Foto: Archivo El Día

 

NUEVO ESTUDIO

Mario Pardo cuenta que, al igual como lo hicieron tras el terremoto de Punitaqui, junto a otros expertos están planificando la realización de un nuevo estudio que pueda determinar las condiciones actuales de la sismicidad y la tectónica de la región de Coquimbo.

En el pasado para realizarlo tuvieron que pedir prestadas algunas estaciones sismológicas (38) a Estados Unidos, pero en la actualidad nuestro país ha avanzado en esta materia y ya no será necesario. “Con los datos del terremoto de 2015 podemos aplicar técnicas similares a las que aplicamos el 1999. Ahora hemos cambiado, tenemos más de 100 estaciones en todo Chile y nos entregan datos relevantes. Es más fácil porque ya contamos con la red sismológica nacional y se instalaron estaciones para medir las réplicas y nos conseguimos los datos adicionales”, señala.

En esta oportunidad también contarán con la colaboración del IRD de Francia y se espera que los resultados puedan estar listos el próximo año. “Lo que vamos a analizar es como quedó la infraestructura bajo tierra después del terremoto de 2015. Lo que hacemos básicamente es una tomografía equivalente a las ecografías y vemos el diagnóstico después, eso es geofísica”.

Asimismo, agrega que “contamos con mejor cobertura instrumental, no es la óptima, tenemos del orden de 100 estaciones. Si comparamos con Japón que el área es más chica, tienen 5 mil. Deberíamos tener muchas más, pero ya con las que tenemos es suficiente para informar a la comunidad, a los organismos de emergencia”.

Los datos contribuirán además a seguir aportando en materia de normativa de construcción, en lo que el país ha sido destacado a nivel internacional. Prueba de ello fue la resistencia que tuvieron ciudades como La Serena y Coquimbo tras el sismo 8,4.

“Esa es la idea, no solo estudiar los terremotos, como se generan, cuál es la física, sino que también aplicar los conocimientos que surgen a la comunidad en el sentido de zonificar sísmicamente, tipo de construcción, normas de diseño y construcción, un sin número de beneficios”, precisó.

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