• La doctora Paulina Zambra trabaja en el Hospital de Coquimbo desde hace dos años y medio. Estudió primero medicina interna y luego se decidió por la subespecialidad en geriatría.
  • En la región se están organizando más actividades dirigidas a las personas de la tercera edad. El jueves 15 de noviembre se realizó la primera Jornada Integral del Adulto Mayor, con atenciones de enfermería, kinesiología, nutrición, educación física y psicología.
  • El médico geriatra es para las personas mayores como un pediatra para los niños, pero la difusión y el avance de esta especialidad ha sido más lento.
  • En el país se están desarrollando programas como el Plan Nacional Adulto Mejor y el Plan Nacional de Demencia, que buscan mejoras en la atención integral de pacientes de la tercera edad.
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El Día
Una especialidad médica con enfoque en la prevención, diagnóstico y tratamiento de enfermedades que afectan a las personas de la tercera edad se vuelve cada vez más necesaria en los recintos de salud del país, sin embargo, en la región solo hay dos geriatras a disposición.

De acuerdo al último censo realizado en territorio nacional en el año 2017, 89.543 personas en la región de Coquimbo son mayores de 65 años, es decir, más de un 10% de la población total que asciende a 757.586.

Un dato relevante que deja en evidencia el rápido envejecimiento de la población y la necesidad de pensar a futuro nuevas estrategias para una efectiva atención a este grupo etario a través de centros especializados y equipos multidisciplinarios.

En el caso de la región de Coquimbo, en el hospital San Pablo ubicado en la comuna puerto funciona una especie de policlínico que cuenta con un equipo dedicado al abordaje de las enfermedades asociadas a las personas mayores. Sin embargo, en la zona solo se tiene a disposición dos médicos geriatras.

“Cuando nos preguntan cómo envejecer mejor, de partida hay que detectar los problemas, pero también fomentar una vida saludable”, Paulina Zambra, médico geriatra.

El Día conversó con una de ellas, la doctora Paulina Zambra Rojas, quien desde hace dos años y medio trabaja en el mencionado centro de salud, y señaló la importancia que tiene su labor para mejorar la calidad de vida de las personas mayores.   

¿Cuál es la importancia de un geriatra en la atención al adulto mayor?

“Primero hay que identificar que la diferencia entre un geriatra y algún otro especialista es el manejo integral del paciente. El enfoque es desde varias áreas o dimensiones, no solo del punto de vista médico, también se considera el área social, la parte psicológica y sobre todo la funcional, es decir, cómo se desempeña en el día a día, si es capaz de valerse por sí mismo o no y luego evaluar el manejo de las problemáticas que son relevantes tanto para la persona como para el entorno familiar o las redes de apoyo que tenga”.

¿Cuándo debería una persona o la familia de la misma pedir consulta con un geriatra?

“Hay hartas patologías que son clásicas y por las que se estima una consulta. Si uno lo ve por rangos de edades, la Organización Mundial de la Salud define a una persona mayor desde los 60 años para arriba. Entonces, en estricto rigor, desde esa edad un paciente podría consultar al geriatra porque la idea es que dentro del manejo que se ofrece se logre un envejecimiento mejor y no abordar los problemas cuando ya están”.

¿Y las razones específicas?

“Si son motivos puntuales, serían pacientes que están teniendo caídas, porque no es habitual que suceda aunque tenga 100 años; los que tienen problemas de memoria o los que padecen patologías múltiples, que a veces eso es un poco difícil de ver porque hay muchos que van a un médico para que les vea el corazón y a otro para que les vea la diabetes por ejemplo. El geriatra en su formación también ve medicina interna, entonces es capaz de poder dar un manejo a todas esas patologías y derivarlo cuando sea necesario, pero el fin es facilitarles un poco la vida”.

Entonces podríamos decir que el geriatra es para las personas mayores como el pediatra para los niños…

Exacto, podría ser así.

Pero hay un claro déficit de geriatras en el país y en la región. ¿Es que no existe interés en la especialidad?

“Hay un problema de envejecimiento poblacional a nivel mundial y que en nuestro país se ha dado de manera bastante acelerada en relación a otros lugares de Latinoamérica. Chile ha envejecido muy rápidamente, si uno lo compara también con algunos países europeos que tardaron alrededor de 50 a 100 años en este proceso, en cambio nosotros lo hicimos en la mitad de ese tiempo”.

“Lo otro, es que la geriatría se comenzó a desarrollar hace no tantos años y eso hace que el número de médicos que hay sea reducido, lo que también influye en el tiempo que tarda la formación. Actualmente en Chile, para llegar a ser un médico de esta especialidad existen dos vías; una es estudiar medicina general durante 7 años y luego entrar vía directa a geriatría que son cuatro años más. Serían un total de 11. La otra vía es la más antigua que es la que hice yo, en la que primero se hace la especialidad de medicina interna y luego se estudian dos años más para ser geriatra. Son en total 12 años para obtener la subespecialidad, entonces el camino es largo”.

LOS AVANCES EN LA REGIÓN

La situación de la región de Coquimbo se puede extrapolar a la realidad nacional debido a la falta de especialistas. En su perspectiva, ¿cómo ve la atención a las personas mayores en la zona?

“Actualmente lo que estamos haciendo en la comuna de Coquimbo específicamente es atención cerrada con pacientes hospitalizados, atención abierta en el policlínico y a través de interconsultas. Ahora que está Valeria Vidal, otra doctora geriatra, también se da la prestación en el Centro de Apoyo Comunitario para Personas con Demencia ‘Amancay’ y el resto de la jornada venimos a reforzar otras actividades.

“En el Hospital estamos trabajando en un proyecto que esperamos concretar a corto o mediano plazo que es la implementación de una unidad de fiscalización con un enfoque dirigido a las personas mayores llamada ‘Unidad Geriátrica de Pacientes Agudos’, ya que actualmente no hay ninguna de este tipo en la zona norte del país. 

¿Y cuáles serían los beneficios de esta unidad?

“Se realizará un enfoque integral y multidisciplinario.  El trabajo principal no es del geriatra sino de un equipo que contempla fonoaudiólogos, terapeuta ocupacional, psicólogos, kinesiólogos, asistente social, nutricionistas, entre otros. Es una labor en conjunto que no solo hará énfasis en resolver la enfermedad que motiva a que el paciente se hospitalice, también tratará de ir disminuyendo la probabilidad que la persona pierda la capacidad de valerse por sí misma por la enfermedad que padece. Pero por ahora estamos en etapa de proyecto.

TRATAMIENTO ESPECIALIZADO.

¿Cuáles son las consultas más comunes que le hacen los pacientes?

“En general, por lo que más consulta la gente y por lo mismo agradecen mucho el trabajo que uno hace, es porque buscan algún médico de cabecera que se enfoque en todas sus patologías, alguien que lleve la batuta de sus controles y simplifique los procesos. El otro motivo habitual son las fallas de memoria, -que no necesariamente tienen que ver con una demencia-, por caídas múltiples, polifarmacia, lo que quiere decir que toman al día muchos medicamentos y los quieren reducir, además por trastornos del ánimo o del sueño”.

“La función de nosotros va en educar y explicar los cambios asociados al envejecimiento, pero también detectar cuando estos síntomas sobrepasan lo común y hay que actuar”.

¿Y las recomendaciones generales para que una persona mayor pueda sostener en el tiempo su calidad de vida?

“Cuando nos preguntan cómo envejecer mejor, de partida hay que detectar los problemas, pero también fomentar una vida saludable, fundamentalmente actividad física que no necesariamente pasa porque vayan al gimnasio o a hacer deporte, pero sí por mantenerse con actividades tan básicas como la caminata. Lo otro importante es conservar un rol o participación social en clubes de adultos mayores, compartir con amigos o con los familiares, lo que es fundamental a nivel anímico, eso les da un sentido de vida”.

También se deben controlar las patologías de base que implican un mayor riesgo cardiovascular como la hipertensión o la diabetes y tener una alimentación acorde, pero sin ir al exceso. Desde el punto de vista cognitivo hay que leer, hacer crucigramas, todo lo que mantenga activo al paciente, porque al final eso le da más posibilidades de envejecer de una mejor manera”. 6101i

OTROS DESAFÍOS

A juicio de Zambra, el interés de los médicos por la geriatría ha ido aumentando con el paso de los años, sin embargo se presentan problemas como la cantidad de cupos ofertados para hacer la especialidad por ejemplo o que para estudiar es necesario trasladarse a Santiago.

“Hablo desde mi experiencia, vi poca geriatría en el pregrado y en ese entonces no se sabía mucho de la especialidad, lo que hacía difícil que uno se cautivara en esos temas. Yo vine a conocerla durante mis rotaciones de medicina interna, entonces estamos recién partiendo en atraer a más médicos al área”, acotó.  

 

 

 

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